Los Gansters




Unos cuantos años antes a la época de los 60, a partir de 1920, empezó una época dorada para los gangsters en Estados Unidos.
Este tipo de personaje provenía en parte de la inmigración y en parte de los estratos más bajos de la sociedad.

Como ejemplo de la inmigración más característico tenemos la de origen italiano con la correspondiente Mafia.
La Mafia es una organización clandestina cuya historia se remonta a la primera mitad del siglo XIX en Sicilia. Sus individuos se obligan bajo juramento a ayudarse mutuamente y a no servir de testigos ante ningún tribunal.
Aunque parezca paradójico evitan en lo posible el robo y el asesinato (a menos que se trate de una venganza o de un traidor). El Capo di Tuti Capi en Italia era, en esa época, Vito Cascio Ferro. En Estados Unidos era Genovese Vito, ADon Vitone.

Los gangsters llegaron a constituir un poder paralelo, una sociedad secreta con infiltraciones en el poder político, policial y judicial. En Chicago, por ejemplo, Al Capone llegó a dirigir el barrio de Cícero por medio de un alcalde por él elegido y secundado por cerca de un millar de rufianes encargados del mantenimiento del orden.
Ya en 1925, los gangsters se habían incorporado a los grandes mitos de América. En los itinerarios turísticos por Chicago se podía visitar el cuartel general de Al Capone, como se podían visitar el Capitolio de Washington. La Warner Brothers tentó muchas veces a Al Capone para que aceptara papeles de protagonista en sus películas de gangsters. La oferta llegó a ser de dos millones de dólares, en 1939, por interpretarse a sí mismo en la película Public Enemy.

Por otra parte, en la vida privada el gangster era tradicionalista. Estaba profundamente convencido de las ventajas morales de su modo de vida. Su concepto de la familia estaba por encima de toda sospecha. Al Capone, por ejemplo, fue un decidido adversario de la emancipación de la mujer: A... una mujer pertenece a su hogar y a la cuna de sus hijos...

En política, el gangster era de derechas. Veamos sino otra declaración de Al Capone: El bolchevismo llama a nuestra puerta. No debemos dejarle entrar. Tenemos que permanecer unidos y defendernos contra él con plena decisión. América debe permanecer incólume e incorrupta.
Debemos proteger a los obreros de la prensa roja y de la perfidia roja, y cuidar de que sus convicciones se mantengan sanas...















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